domingo, 14 de abril de 2013

Mañana de sábado en La Casa de Campo

Ayer pasamos la mañana en la Casa de Campo de Madrid, lugar que conozco poco porque, cuando quiero o queremos campo, solemos ir al pueblo. Nos llevó Maite en su coche, que había estado unos días antes y vino encantada de la hermosura campestre.

También se apuntó Matilde, profesora de francés y antigua compañera de la escuela de San Fernando de Henares, que  había venido de su Girona adoptiva  para pasar el fin de semana en Madrid. Debido a lo que ha llovido ultimamente, el campo está especialmente bonito. Más que paisaje de dehesa, parecía un paisaje suízo, pero con encinas. Disfruramos de lo lindo. Además hizo un día espléndido.



Maite, Matilde y yo en la Casa de Campo de Madrid


3 comentarios:

Angeles de la Horra dijo...

Vaya que si, Rosa!
Da gusto, por fin, salir al solecito y pasear después de este invierno tan invierno. Es bueno que se nos recaliente el alma, la piel, el buen humor...
Me alegro por ti, que disfrutes del campo, que si yo fuera vaca, está para comérselo!!!.
Un besote,
Ángeles,
(de la Horra)

Anónimo dijo...

Fenomenal Rosa!! el campo es maravilloso y ahora está precioso. A mí también me encanta...desde pequeñita íbamos de pesca y disfrutábamos del dia de campo.(
lo único los madrugones...claro, por lo visto los peces desayunan muy pronto ji ji ji)
un beso.
Bea.

maite dijo...

Fue realmente una mañana deliciosa