viernes, 29 de marzo de 2013

La vida continúa después de las vacaciones.

Los días de vacaciones de semana santa, aparte de estar aún más despistada y desubicada temporalmente de lo que estoy ahora en general, me han venido muy bien. Algún día de descanso de radio-terapia, se agradece.

La semana pasada, después de 15 sesiones de radio y quimio, me hicieron el primer hemograma, análisis de sangre para saber cómo voy con las plaquetas, que es lo que más baja con la quimio.

Los resultados fueron muy buenos, lo que significa que sigo fuerte y, por lo tanto, me sigue apeteciendo caminar, de hecho, me doy unos paseos bastante largos. No obstante, ya voy notando - incluso en las pequeñas subidas - que me fallan las fuerzas y lo he solucionado rápido. Me he agenciado un bastón. Sí, un bastón, eso a lo que las señoras mayores  tanto se resisten... supongo que por coquetería. Lo cierto es que a mí me ayuda, incluso creo que me da un cierto toque de distinción y elegancia, además de la estabilidad que necesito.  El bastón me da seguridad y apoyo, ¿Para qué perder tiempo?.

4 comentarios:

Maite dijo...

El glamour es el glamour, honey. ¡Cómo mola el bastón!

Latixer dijo...

Antonio Gala, Valle Inclán, Oscar Wilde, Borges... ¡y Rosa! Las que se resisten no saben lo que se pierden.

Veo que por aquí es por donde te explayas, así que te envío un beso fuerte.

Anónimo dijo...



ROSA you´are very brave!!! Keep on this way!!

You make me smile with your blog!
THANK YOU! kISSES.
bea

Anónimo dijo...

Rosa!! Eres la candidata perfecta para curarte. Me hace sonreir la manera que tienes de afrontar las cosas. Eres genial. Y tienes toda la razón, el bastón da un toque especial, a mi cuando voy por la calle con el paraguas cerrado, me gusta usarlo como tal, sumandolo al ritmo de mis pasos.
No se porque, pero me vienen a la cabeza los sombreros ya en desuso que tanto me gustan.
Un beso. Nuria.